En este caso los desencadenantes por los que las mercancías son tiradas al mar son debido a incidentes marítimos. Se lleva a cabo un sacrificio para salvar la nave, por lo que en ningún momento se da la intención de abandonar las mercancías. Dado que la nave se encuentra en una situación de peligro, y que por tanto, no se entiende que la mercancía haya sido abandonada, todas las cosas continuarán perteneciendo a su dueño. De este modo, se protege la propiedad de aquellos que hubieran perdido de forma momentánea las cosas transportadas debido a este tipo de incidentes.